He logrado grandes cambios en mi Vida desde hace un año y medio atras y aqui comparto parte de lo que me apasiona al extremo! La Libertad! si, la libertad de elegir que hacer como hacerlo y cuando yo lo quiera, y no depender de otro ser humano que delimite le ponga un tope a mis Metas. Creo que hay otros como yo que deseen algo mas de la Vida y que inconformes con su realidad esten dispuestos a explorar nuevas sendas y retomar el control de su Tiempo. www.amigos.my4life.com

Thursday, February 23, 2006

Las Trampas en la Toma de Decisiones

Las Trampas en la Toma de Decisiones

Las malas decisiones a menudo pueden rastrearse a la forma en que se tomaron: las alternativas no estaban claramente definidas, la información adecuada no se había reunido, los costos y beneficios no se ponderaron con precisión. Pero en ocasiones, el error está en el proceso de toma de decisiones en lugar de la mente del tomador de decisiones. La manera en que funciona el cerebro humano puede sabotear las elecciones que hacemos.
En este artículo, publicado por primera vez en 1998, John S. Hammond, Ralph Keeney y Howard Raiffa examinan ocho trampas sicológicas que afectan la forma en que tomamos decisiones de negocios.
La trampa del anclaje nos lleva a darle un peso desproporcionado a la primera información que recibimos.
La trampa del statu quo nos hace caer en el sesgo de mantener la situación actual, aun cuando existen alternativas mejores.
La trampa del costo hundido nos inclina a perpetuar los errores del pasado.
La trampa de la evidencia corroborante nos lleva a buscar información que respalde una predilección existente y a descartar la información contraria.
La trampa del marco de referencia sucede cuando establecemos incorrectamente un problema, socavando todo el proceso de toma de decisiones.
La trampa del exceso de confianza nos hace sobreestimar la precisión de nuestras predicciones. La trampa de la prudencia nos hace ser demasiado precavidos cuando hacemos estimaciones de sucesos inciertos.
Y la trampa del recuerdo nos impulsa a darle un indebido peso a hechos recientes y dramáticos.La mejor forma de evitar todas estas trampas es la toma de conciencia.
Pero los ejecutivos también pueden tomar otras simples medidas para protegerse a sí mismos y a sus organizaciones de estos errores mentales. Los autores describen lo que pueden hacer los ejecutivos para asegurarse de que sus decisiones de negocios más importantes sean sensatas y confiables.
John S. Hammond, Ralph L. Keeney y Howard Raiffa

Decisiones y Deseos
Cuando tomamos decisiones, no siempre estamos a cargo. En un momento dejamos que las emociones saquen lo mejor de nosotros, al siguiente estamos paralizados por la incertidumbre. Luego sacamos una brillante idea de la nada y nos preguntamos cómo lo hicimos. Aunque no tengamos idea de cómo ocurre la toma de decisiones, los neurocientíficos que escudriñan nuestros cerebros están comenzando a hacerse el cuadro completo. Lo que están descubriendo puede que no sea lo que usted quiera escuchar, pero vale la pena hacerlo.
Básicamente, tenemos cerebros de perro con una corteza humana pegada encima de ellos. Al observar al cerebro en acción, mientras delibera y decide, los neurocientíficos han encontrado que no pasa un segundo sin que nuestros cerebros animales conversen con nuestras cortezas modernas para influir en sus elecciones. Por ejemplo, se ha descubierto que los circuitos de “recompensa” en el cerebro que se activan en respuesta a la cocaína, el chocolate, el sexo y la música también encuentran placer en la mera anticipación de ganar dinero, o en la obtención de venganza. Y los circuitos de aversión que reaccionan ante la amenaza de dolor físico también responden con desagrado cuando nos sentimos engañados por un socio.
En este artículo, el editor senior de HBR, Gardiner Morse, describe los experimentos que iluminan la agresiva participación de nuestros cerebros animales impulsados por la emoción en la toma de decisiones. Esta investigación también muestra que nuestros cerebros emocionales no siempre necesitan estar bajo nuestro radar. Aunque, en ocasiones nuestros cerebros de perro secuestran nuestras funciones cognitivas superiores para impulsar decisiones malas, o al menos ilógicas, también juegan una parte importante en la toma de decisiones racional. Mientras mejor comprendamos cómo tomamos decisiones, mejor las manejaremos.
Gardiner Morse

0 Comments:

Post a Comment

Links to this post:

Create a Link

<< Home